
Tailandia sigue siendo famosa por sus playas y templos, pero está ganando popularidad una nueva forma de viajar: lanzarse a la carretera, dormir bajo las estrellas y descubrir paisajes que no aparecen en las rutas tradicionales. Cada vez son más los viajeros que cambian los complejos turísticos por el glamping, las rutas de senderismo y los recorridos panorámicos que revelan un país más tranquilo, verde y sorprendente.



El punto de partida clásico es el Mae Hong Son Loop, un circuito de unos 600 km que parte de Chiang Mai y serpentea por valles, montañas, pueblecitos y más de mil curvas. Con paradas en Pai, Mae Hong Son y Mae Sariang, el recorrido combina la sensación de aventura con la seguridad de encontrar siempre una pensión o un puesto de fideos por el camino.


Más al sur, Khao Yai se ha convertido en el epicentro del glamping tailandés. A solo tres horas de Bangkok, el parque nacional —Patrimonio Mundial de la UNESCO— está rodeado de bodegas, granjas y campings con mucho encanto. Tiendas de campaña con camas de verdad, caravanas vintage, hogueras y vistas al bosque transforman el concepto de acampar en una experiencia cómoda y romántica. Otras regiones, como Khao Sok, Chiang Rai y Chiang Mai, también están invirtiendo en campings integrados en la naturaleza, rutas de senderismo y visitas a fincas de café.


Esta tendencia forma parte de una corriente más amplia: los viajes al aire libre y las experiencias sostenibles están en auge, especialmente entre los visitantes que buscan bienestar, naturaleza y cultura. La TAT ha respaldado este cambio con iniciativas como TravelGreenThailand.com, que reúne destinos respetuosos con el medio ambiente y turismo comunitario, y la aplicación Zero Carbon, que fomenta prácticas encaminadas a alcanzar las cero emisiones de carbono para 2027.



Para quienes quieran empezar, pasar un fin de semana conduciendo hasta Khao Yai es la opción más sencilla: almuerzo con productos directamente de la granja a la mesa, observación de la fauna salvaje y una noche bajo la lona. Para los más aventureros, la ruta circular de Mae Hong Son es ideal entre noviembre y febrero, cuando el clima es fresco y las montañas amanecen cubiertas de niebla.
Al final, el mensaje es claro: en Tailandia, las carreteras se están convirtiendo en una parte esencial del viaje, y no solo en el trayecto hasta el destino.
